jueves, 2 de febrero de 2012

La carta que nunca llegó

Hay una frase de El tilo de César Aira a la que soy muy afecta. La he utilizado, en alguna oportunidad, como epígrafe de uno de mis trabajos. Dice así:

Se contaba la anécdota, muy poética, de una carta demorada que había llegado años después a su destinatario (años después del 55), con la estampilla de Evita, como la luz de una estrella que llega a la Tierra después de su extinción.
Sin embargo, en este caso no creo poder aferrarme a una actitud tan positiva o tan ingenua como la de creer que mi carta, más tarde o más temprano, arribará a destino. Más bien, pienso que si en esta era de nuevas tecnologías y raudos y sucesivos cambios existe algo así como la Oficina de Cartas Muertas en la que Bartleby se desempeñó como empleado subalterno hasta que un cambio en la administración lo puso de patitas en la calle oh Bartleby, oh humanidad, oh burocracia, si existe en el dominio de servidores ignotos algo así como un Limbo Virtual de los Correos Electrónicos Nunca Entregados, bueno, allí está condenada a morir la epístola que el viernes pasado escribí para el Correo de Lectores del suplemento "SOY" del diario Página/12. La epístola que mandé el viernes en la tarde en un mail que regresó rechazado al instante y que el sábado decidí reenviar, con la misma suerte:

Delivery to the following recipients [soy@pagina12.com.ar] failed
Entendí, con un poco de buena voluntad, que a la casilla de correo del suplemento "le llenaron la cocina de humo". Prolijamente, me dirigí al diario vía Twitter (en esta oportunidad, en esta y esta otra, ya un poco menos prolijamente). Previo a eso, los contacté a través de la página web consultando si el suplemento disponía de alguna casilla de correo electrónico alternativa. Hasta hoy no he recibido respuesta. Iba a confinar mi carta al oscuro rincón de la carpeta "Enviados" de mi cuenta de Hotmail pero no recibidos, agrego yo pero no... ¡NO, NO, NO! Decido hacerle justicia y la doy a publicidad, al menos por este medio.

Estimado equipo del suplemento “SOY”:

¿Qué tal? Ante todo, me presento como lectora asidua de la publicación. En cuanto a muchas otras cosas, prefiero no definirme, no decir “soy esto y/o soy lo otro”, porque simplemente devengo, sin encasillarme.

Desde que apareció el primer número de “SOY” hace casi cuatro años, lo compré cada viernes, siempre. Las veces en que me encontré fuera del país, una buena amiga hizo el favor de comprarme el diario, para que no me faltara ningún número. Lo que hallo inadmisible es que casi en la totalidad de las oportunidades en que estuve –como ahora– en el interior de la Argentina, el suplemento no se consiga. Se entrega el diario, con todos los demás anexos, pero el “SOY” no. Ya me pasó en la provincia de Misiones, en distintos puntos de la costa atlántica. En el único lugar alejado de la ciudad de Buenos Aires en que pude conseguirlo fue en Rosario. Muchas veces, sin razón, increpé a los vendedores. Esta mañana la kioskera quedó intimidada con mi pregunta: “¿Acá en el interior no existen los putos o los esconden?”. La mujer, apabullada, me mostró un comprobante: “Me facturan el suplemento pero pocas veces llega”. En otro puesto me comentaron lo mismo, que son escasas las ocasiones en que lo mandan. Esto, evidentemente, es una decisión geopolítica. ¿De quien? ¿De quienes dirigen “SOY”, de los colaboradores, de los directivos del diario, de los encargados de logística?

Me parece por lo menos ridículo que una publicación que levanta las banderas de la diversidad tenga una estrategia –deliberada o por omisión, lo mismo da– de circulación tan restrictiva. Muchas veces he leído en sus páginas notas celebrando la potencia tortillera de Neuquén, dando cuenta de las agrupaciones LGBTI activas en distintas partes del país, condenando el crimen de Natalia Gaitán, de Córdoba ¿Para qué? ¿Esto llega a los potenciales lectores del interior o queda confinado al sitio web? (accesible pero que implica, a la vez, un direccionamiento deliberado). Me parece también que no contemplar estas cuestiones de distribución de la publicación en papel habla a las claras de que referirnos al #findelperiodismo –al menos tal y como se lo concebía hasta no hace tanto tiempo– tal vez no sea tan desatinado, puesto que son muchas y muy significativas sus incongruencias.

Lo que es yo, a pesar del respeto que mantengo por la labor de Marta Dillon, editora de “SOY” y del gusto con el que los leía (críticamente, por supuesto y muchas veces desde el disenso, incluso), a partir de hoy he dejado de comprar el suplemento y por ende, el diario. Por una cuestión de coherencia, entiendo que el elogio de la pluralidad debe aspirar, justamente, a un alcance plural.

Saludos,

Florencia Propato


Mas no se confundan, caros lectores: si llegasen a notar en el horizonte algún refucilo, no lo atribuyan a "la luz de una estrella que llega a la Tierra después de su extinción" sino al último destello que el #findelperiodismo nos regala en su ocaso.


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2 comentarios:

  1. Florencia: me consta, por haber perpetrado el periodismo demasiados años,conocer a la gente que hace SOY y haber colaborado otrora en ese diario, que nada más lejos de la intención de quienes lo hacen que deje de llegar al interior del país.(A propósito: ¿hay provincias del exterior?)Más aún: es una batalla permanente lograr que la distribución abarque todo el territorio. Sucede que muchos gobiernos provinciales y comunales boicotean el mingreso de P/12 en general y del SOY en particuloar, acicateados ¿Por quién? Por la Iglesia Católica, por supuesto. Date por enterada tanto de los hechos como de la sobreactuación de tu abstinencia. Gratamente
    Jorge Pinedo

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  2. Estimado Jorge:

    Existen las provincias del exterior, por supuesto. De acuerdo al imaginario popular rioplatense, que se alimenta de la que fuera nuestra conformación territorial durante el Virreinato, Argentina tiene a Uruguay. El porteño se cree muy canchero haciendo alarde de ello. Poniéndonos más colonialistas, Inglaterra tiene a las Malvinas y tantas otras provincias en su exterior y bajo la denominación más aséptica del anexionismo, USA tiene a Puerto Rico.
    Me extraña que siendo usted periodista no haya reparado en el quid del post que enmarca mi carta. ¿Debo tomarlo como un silencio elocuente? Lo cierto es que refrendo lo dicho: al periodismo le está faltando la cintura necesaria para adaptarse a los nuevos procesos, al cambio de época. Teniendo a disponibilidad una herramienta como las redes sociales, las utiliza como mero medio de publicidad, para atraer visitas a su página y obtener dividendos de sus anunciantes en vez de para tener cierto feedback con sus lectores, no digo riguroso, porque es imposible pero sí al menos para salir un poco de su monologismo.
    Yo también conozco a algunos de los que hacen SOY, colaboradores ocasionales y gente del staff permanente, que es parte fundamental del suplemento. Sin embargo, me pareció que debía conducir mi carta por un canal más formal que por lo visto, no cumple su cometido.
    Si la situación que impide la distribución de SOY en determinados pueblos y provincias es la que usted dice (el boicot de la Iglesia Católica, posibilidad que no contemplé pero que no me extraña en absoluto de una institución tan nefasta e hipócrita), entiendo que SOY debería haberlo manifestado hace tiempo en sus páginas. Ellos mismos publican muchas notas en contra de la Iglesia y -vuelvo al tema de mi post- me parece que si sufren trabas y restricciones desde el ámbito eclesiástico, por un tema de COHERENCIA, deberían denunciarlo y además, para dejar en claro a sus lectores y a quienes no pueden leerlos, los verdaderos motivos de la falta de llegada.
    En cuanto a la "abstinencia" (entiendo que se refiere a mi decisión de no comprar más el diario), además de ser sobreactuada y melodramática, ha devenido un gesto irónico: voy a emplear el dinero que destinaba a la compra semanal del diario en un cambio de paquete en el banco. Ahí va, para las arcas del capitalismo financiero, que ya sé bien con qué bueyes estoy arando.
    Espero que comprenda Jorge que varias cosas van bastante en broma.

    Gracias por su comentario.
    Saludos.

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